23/4/11

Acuerdo histórico Rusia-Noruega en el Norte

El jefe de gobierno Jens Stoltenberg pasará a la historia con el acuerdo de demarcación fronteriza en los mares de Barents y del Ártico.

Junto con el presidente ruso Dmitriv Medvedev sentaron los cimientos para un compromiso en uno de los temas más candentes y difíciles de la política exterior noruega.

Durante 40 años el conflicto sobre la línea de demarcación fronteriza ha arrojado nubarrones sobre la relación de vecindad. Desde el tiempo de la Unión Soviética y la guerra fría ha durado el conflicto de la línea fronteriza en el norte, siendo una clara mancha sin resolver en la relación entre la pequeña Noruega y el oso ruso del este.
La noticia de que se ha llegado a un acuerdo cae como un rayo en un día despejado, en contra de todos los pronósticos y
valoraciones de los expertos.

La visita del presidente ruso comenzó con mucho bombo y platillo, pero sin grandes expectativas de tener resultados políticos, se convierte ahora en un suceso sensacional. En un sentido directo se trata de nuestra relación con Rusia, y de una forma indirecta se puede interpretar el acuerdo fronterizo como un guiño de Rusia hacia Europa y la Otan. La sorpresa fue por ello mayúscula a la luz de los acontecimientos vividos últimamente. El presidente Medvedev ha demostrado que la política puede romper fronteras jurídicas, vencer las reticencias de los generales escépticos, solucionar los conflictos de una forma pacífica y crear las condiciones para un futuro mejor.

El presidente ruso se merece todo el honor por hacer prevalecer el derecho internacional sobre el derecho del más fuerte. El acuerdo es digno de mención por su amplitud e importancia y porque evidencia un fuerte de deseo de buena relación de vecindad. Para los dos países es determinante el acuerdo para poder explotar las riquezas se presuponen hay en el fondo submarino. En total se está hablando de una superficie marina de 175.000 kilómetros, lo que supone la mitad de Noruega.

A pesar de que ya era hora de que se llegara a un acuerdo, hay motivos para alegrarse por el positivo y sorprendente acuerdo de demarcación marina. Por tierra hemos tenido las fronteras delimitadas desde 1826.
Los detalles y aspectos técnicos están todavía por resolver en el mar de Barents, pero los dos jefes de gobierno se han mostrado de acuerdo en una partición igualitaria de la zona marina. La frontera definitiva se va a establecer entre lo que hoy se denomina como línea de en medio y línea sectorial. Algunos trozos de esta zona, la llamada zona gris, ha estado durante unos años bajo regulación después de un acuerdo de pesca. Por ello es de resaltar la importancia que ha tenido la administración pesquera común en el mar de Barents para alcanzar acuerdos positivos en el contencioso fronterizo.

Para el primer ministro Jens Stoltenberg va a ser el acuerdo fronterizo su mayor victoria política. Es un triunfo histórico por el que puede estar satisfecho. Stoltenberg merece de verdad todos los honores. A pesar de que han sido muchos los que han participado y jugado papeles importantes, es Stoltenberg por la parte noruega el que ha conseguido llevarlo a buen puerto. La confianza entre él y Medvedev ha sido claramente significante.

Por ello hay que felicitar a los dos jefes de gobierno.